2 December 2007

Bastiat y la chica de Qatif

La chica de Qatif es la mujer condenada a 200 latigazos por haber sido violada. La sentencia provocó la repulsa prácticamente unánime de los países occidentales. Ahora el ministro de exteriores saudí, el príncipe Saud al-Faisal, cree que occidente debe ocuparse de sus leyes y no meter las narices en sistemas legales ajenos.

A pesar de ello, parece que hay muestras de un pequeño intento de cambio en Arabia Saudí. Para evitar que los jueces religiosos sigan ejerciendo su despótico poder en los tribunales hay una propuesta de constituir un Tribunal Supremo y tribunales mercantiles y laborales.

No puedo evitar recordar a Frédéric Bastiat quien es su magnifico libro La Ley (recomendado el trabajo introductorio de Carlos Rodríguez Braun para la edición de Alianza). Este párrafo está extraído de la traducción disponible en la página de la Fundación Atlas.


Hacer reinar la justicia está tan en la naturaleza de la ley, que ley y justicia, es todo uno en el espíritu de la gente. Todos tenemos una fuerte inclinación a considerar lo legal como legítimo, hasta tal punto que son muchos los que falsamente dan por sentado que toda justicia emana de la ley. Basta pues que la ley ordene y consagre la expoliación, para que ésta parezca justa y sagrada para muchas conciencias. La esclavitud, la restricción, el monopolio, encuentran defensores no solamente entre los que de ello aprovechan, sino aún entre los que por ello sufren.

4 comments:

bastiat said...

Por eso es importante buscar las fuentes de la legitimidad.

Los tres principios liberales son indudablemente potentes argumentos en esa búsqueda. Pero ¿son los únicos?

Sinceramente no lo sé. Y es que en cuanto la acción humana se pone en marcha, la interacción con los demás implica el llegar a acuerdos en los cuales queden salvaguardados de la mejor manera posible dichos principios.

En ese momento aparecen las normas morales cuya validez y legitimidad se pone en cuestión a cada momento y que sólo podríamos calificar legítimas con el paso del tiempo.

Pero no siempre es así, ¿verdad?

Ocurre que en muchas ocasiones la moral y la ley chocan porque en si tensan cada una en su campo de actuación la legitimidad emanada de los tres principios.

¿Hay pues una legitimidad universal?

En mi opinión sí. Pero es sólo una opinión. Lo que sí que hay es un continuo devenir en los cuales acercarnos lo más posible a dichos principios es fundamental para salvaguardar dicha legitimidad.

Libertymad said...

Si esos cambios se llevaran a cabo en serio el cambio sería muy grande, pues en Arabia Saudí se dice eso de que su constitución es el Corán. Al menos el intento de interpretación del texto sagrado supondría una notable novedad. Veremos qué pasa... Yo también creo que hay una legitimidad universal, pero el miedo a caer en un exceso de racionalismo hace que muchos nos callemos antes de formular lo que pensamos son principios universales. ¿Modestia, pudor o simple miedo a enfrentarse a las creencias propias y por tanto someterlas a crítica? ¿Prudencia o temor a admitir las limitaciones y la incoherencia?
Párrafos como el que reproduces y comentarios como el que le sigue son muy estimulantes, pero a veces llevan casi al borde del precipicio intelectual y moral. No sé si estoy preparado para asumir todas las consecuencias e implicaciones de lo que defiendo.

Mary White said...

Compleja la cosa ¿eh? :)
Bastiat me enganchó por esa obra, por la introducción de Braun también, pero en especial por lo claro que describe cómo la ley puede esconder, sancionar, institucionalizar el expolio y la aberración... y que todos lo defendamos "porque es la ley".

bastiat said...

Creo que esto tiene que ver mas con el positivistmo y el negativismo que con la presencia misma de la institución llamada ley. Y es que todo es una cuestión de Grados.

En el momento en el que llevados por el deseo de la existencia de autoridad, en muchas ocasiones la autoridad han sido los dioses, el caso que cuentas es claro, nos estamos dejando llevar por la comodidad al otorgar al poder la capacidad de generar normativas para la convivencia o la administración de la vida de las personas bajo su mando.

Comodidad.

En muchas ocasiones las normas han tenido explicación lógica mas o menos aceptable en otros tiempos. A día de hoy muchas de esas normas, morales o legales, carecen de sentido en la medida que se fortalece el Estado de derecho. Pero como estamos viendo en Venezuela y España la supremacía de la ley emanada desde el poder tiene el riesgo de superar los límites de la legitimidad y para luchar contra ello solo cabe la acción política.

En Venezuela le han visto las orejas al lobo. En España estamos a ver si convencemos a unas cuantas para que no dejen de votar e, incluso, formalizar corrientes políticas, no sólo de opinión, en la defensa de los principios liberales y de la legitimidad que sólo de ellos emana.

Por tanto, el riesgo y el peligro que denuncia Frédéric sólo se puede combatir, como ya le comente a Huber en un comentario anterior, combatiendo el hiperpositivismo de raíz Kelnesiana, con la actividad política y ganándose el favor de la ciudadanía. Porque mientras que cualquier alternativa sabemos que es peor que la democracia, el dejar a la democracia huérfano del objetivo de defensa de las libertades individuales y dejando al poder del Estado la capacidad de generar leyes ilegítimas como digo, estamos viendo que puede ser peor.

Pero como Venezuela y los venezolanos han demostrado, al menos en democracia, podemos echar a los tiranos sin derramamiento de Sangre. El dejar que hubiera surgido una dictadura de manera democrática sin haber hecho lo suficiente sólo podría considerarse de eso, de suicida.

Un Saludo.