27 May 2008

Las braguitas de perlé

Pues sí. Dragó se sale en la última entrada de Dragolandia.

No dejen que los niños con barba de púas y percebes en los cojones o las niñas con celulitis y tetas de silicona se acerquen a mí. (...) Peter pan era un niño que se negaba a crecer. Vale. Eso lo entiendo, pero lo contrario —personas hechas y derechas (o torcidas y retorcidas) que van por el mundo como si aún llevaran pantalón corto o braguitas de perlé— no cuela.


Se refiere a los ministros, que no sabern expresarse, a la sociedad infantilizada, al hombre que retorna al simio (Y éste, cuanto más alto sube, dicen en África (...), más enseña el culo). Al mundo que nos rodea.

Es un consuelo leer este tipo de críticas, balsámico por lo que me identifico con él. Me pregunto cuándo empezó el proceso de transformación que lentamente ha atrancado nuestra sociedad. Esta sociedad que parece jugar con la Barbie "liberal", o con el Madelman-ZP, o mejor dicho, y como sugiere Dragó... que ha dejado las riendas de la casa en manos, no ya de los niños, sino de los juguetes.

Me recuerda a la película Quién mató a Roger Rabbit (o Quién engañó a Roger Rabbit, depende de dónde la vio usted). Las reacciones de los Toons (dibujos animados vivientes) son similares a las de los políticos, y la cara de desesperación de Valiant, que se toma la vida en serio como un hombre maduro hace, es parecida al tono de la entrada de Dragó.

La diferencia es que a los Toons no se les puede reprochar nada, reaccionan como lo que son, personajes de dibujos animados, histriónicos, gritones, alocados, burlones y payasos. Pero a los partidos políticos y sus votantes sí. Esto no es una ficción de Hollywood.

(Aunque a veces... ¡quién lo diría!)

Dragó... qué bien te sienta viajar.

9 comments:

Ignacio said...

Yo no soy malo, es que me bloguearon así.

Mary White said...

Lo sé, Ignacio, lo sé...

Dhavar said...

Hay que reconocer que lo de "percebes en los cojones" es buenísimo!

Lo malo de la era del niño no es que sea atolondrada y simplona, sino que también reclama la mala leche y crueldad amoral sin límites de los niños, pero a escala adulta.En este caso, se trata de llevar una navaja dentro de las bragas de perlé.
Por cierto, ¿por qué todo el mundo dice "braguitas" en vez de "bragas"?

Ignacio said...

Es que "suena mal" hombre; es la ramplonería cursi: los niños tienen dos añitos: el añito es un año de tres meses, supongo, y todo es así.
la gente "salen" no es que hayan estado jodiendo; o son "pareja sentimental" no son novios; los maricones son gays y las tortilleras son lesbianas; los hijos de puta ahora no se les puede llamar así, y los ladrones son presuntos; excepto los fachas, que los puedes acusar de todo.

Cuanto me teneis que aprender aun, madre mía.

Dhavar said...

El otro día un tipo barbudo, recio y enorme, al terminar la reunión de negocios me dijo "hasta lueguito", que, según parece, es el límite absoluto de la manía diminutiva.No supe que decir,me quedé pasmado.

Gwen said...

Desconfía, Dhavar. Incluso si hubiera dicho "Hola, holita, vecinito" sería sospechoso, porque eso solamente lo dice un fan de Flanders, el vecino pirado ultrareligioso de los Simpson... y solamente un psicópata puede tener a Flanders como ídolo. Todavía si me dices que adora al Sr. Burns, capitalista de mierda... (con perdón, por decir mierda en vez de "popó", Lady Moñiga)).

Ignacio said...

Si hacía de Flandes es de fiar: es un friki; era la señal para que lo reconocieras, somos como una sociedad secreta suecada; si era gilipollas es otro tema.

"Conforme vas avanzando en la vida te das cuenta de que todo es una mierda, y llega un punto en que sólo tienes ganas de matar a Flanders"

Berlin Smith said...

Sra. White, está usted melancólico-moralista. La gente usa su libertad para hacer lo que no nos gusta, ya era sabido. Y la sociedad es ridícula en todos los tiempos y eras. Eche una mirada a los padres y abuelos, y piense en lo mojigata que era, a ver si eso no era un absurdo. O a cuando en Serrano decían "incinérame el cilindrín". Era tabaco, no una proposición indecente.

Sucede que esta era de abundancia, uno de los análisis más interesantes de la economía de ahora, genera una tremenda abundancia de gilipolleces que antes sólo eran de palabra.

Maria Antonieta era escandalosa porque sólo ella podía serlo. En cambio, el pueblo era honestamente pobre y justiciero. Hasta que puede ponerse las mismas pelucas y comer los mismos pasteles.

Mary White said...

Don Berlin,buena reflexión... estamos en tiempo de pelucas.