23 September 2007

Buda explotó por vergüenza

Buen nombre para una película. No iré a verla hasta que no la comente Santiago Navajas, cuyo criterio merece todo mi respeto. Pero para empezar es notable que esté dirigida por una joven, iraní y de 18 años: Hana Makhmalbaf. El padre es un cineasta muy reconocido, y la hemana mayor ya ha hecho sus pinitos.


La censura nos ha convertido en una familia de nómadas. Mi padre vive como un gitano para poder hacer el cine que le interesa.

El precio de la libertad. Cuando la ley va en contra de la libertad individual uno sólo puede intentar cambiar la ley o vivir de espaldas a ella. Hana no habla de política, hace películas. El guión de la suya estuvo retenido en el Ministerio de Cultura iraní durante meses y nunca obtuvo la autorización necesaria. Fue rodada en Afganistán, montada en Tayikistán y mezclada en un laboratorio en Alemania. Eso es persistir.

No se arredra tampoco cuando hacen alusión a la falta de libertad o a la situación de las mujeres en su país, y mete el dedo en el ojo:

Lo mejor de las mujeres afganas e iraníes es que viven con un muelle bajo sus pies y el día que saltan van mucho más lejos. No estamos dormidas.

No ha necesitado ningún Instituto de la Mujer para ser libre. Otra más.

Fuentes:
Entrevista en El País
La página de la familia Makhmalbaf


6 comments:

Anonymous said...

http://www.mtas.es/mujer/politicas/Madrid.htm

Igual si se pone en contacto con Esperanza Aguirre le da una subvencion o dos.

Mary White said...

y eso que dice que lee a Hayek...Esperanza, me refiero...

Berlin Smith said...

Como vemos, recurrió al ministerio de cultura de su país para ser subvencionado. Un inconveniente más de las subvenciones es el poder de la censura.

Nuestros cineastas dirán que sus "ayudas" (cómo odio la palabra ayuda: en España cada vez que alguien fracasa en su intento de obtener dinero para sus fines dice "no hay ayudas", en una especie de maná que hay que hacer para lo que el demandante cree justo sin reparar en su mérito o en la injusticia de que otro no lo obtenga o sea desprovisto de su dinero para que él tenga la "ayuda") son automáticas, haciendo imposible la censura.

Bueno. Pero hacen otras cosas: producen tantas películas como quieren aunque el mercado no las soporte porque el estado, tarde o temprano, pagará. La censura viene porque sólo el que puede avalar los costes de producción hasta cobrar del estado y las teles (recuerden: la mitad públicas) puede hacer cine. Y esos son pocos: aunque la censura no sea de contenidos, lo es empresarial: al negocio suelen pueden entrar los iniciados con los contactos suficientes para asegurar que se pueden aprovechar del sistema.

Mary White said...

http://www.makhmalbaf.com/articles.php?a=4
te equivocas, Belin Smith.El Miniserio autoriza o no cualquier producción artística. Este señor (padre de Hana) salió adelante por su cuenta empeñando su casa, porque intentó montar una academia de cine y las autoridades pensaron que podía hablar bien de la democracia. Terminó en Teherán... Es asombroso.

Berlin Smith said...

Bueno, es incluso peor. Para la argumentación es lo mismo. Dinero público y autorizaciones públicas.

La actividad artística y educativa ha de pasar por el gobierno.

Ahora, supongo que no te refieres a España, donde te aseguro que no me equivoco.

Mary White said...

No, no... ya sabemos lo que pasa en España. Lo que digo es que es increíble que en sitios como Irán y Afganistán haya tipos así, familias así...
Tiene razón la chica... estamos dormidos.