2 June 2009

Todos los hombres y todas las mujeres


Siempre es un error generalizar, aunque seguimos haciéndolo aunque sólo sea por ahorrar tiempo y energía en especificar y también, taal vez, por falta de costumbre. Creo que hay algo de catárquico en frases como "Todos los hombres son iguales" o "Todas las mujeres son iguales" cuando te sientes herido. El caso es que todos somos muy diferentes si analizamos uno a uno, pero a otro nivel somos bastante parecidos (comemos, andamos en dos piernas, amamos (el que sepa y se deje), respiramos, tenemos necesidades similares, compartimos información genética...). Con lo fácil que es cambiar TODOS por ALGUNOS.

No he escrito nada del hombre encarcelado preventivamente (como si la privación de libertad preventiva fuera menos privación) por acusaciones de maltrato a su mujer que ahora se sabe que son mentira. Hay que añadir la prohibición de ver al hijo de ambos, que es otra condena extra, también basada en acusaciones falsas. Ahora que veo a esa mujer, loca o simplemente mala, llorar ante la cámara asegurando lo mal que se pasa siendo una mujer matratada y el infierno que ha pasado, sabiendo que todo es falso, se me revuelve el estómago y me planteo cuántas películas con subvención se van a hacer, con la colaboración y apoyo de alguna cadena de televisión, el instituto de la mujer de turno o del Ministerio de Justicia, al menos.

Pero no puedo callarme al leer las declaraciones de un hombre, el médico forense Miguel Lorente, con puesto oficial, delegado del gobierno para la violencia de género y la igualdad (todo minúsculas, no merece más), que dice que en realidad no se ha demostrado que sea todo falso, que esto son casos aislados, y que si esto es así, cómo es que el injustamente encarcelado, la víctima, no ha denunciado inmediatamente a la mujer mentirosa. Y a ver quién no ve el paralelismo con barbaridades (convenientemente publicitadas, denunciadas, señaladas) como "Es que llevaba la falda muy corta", "Algo habría hecho", "Si es que lo están pidiendo", "Si le ha zurrado que lo denuncie y si no que se calle"... y cosas así. La víctima miente, es culpable, lo merece... la misma salvajada pero aplicada de hombre a hombre.
¿Cómo se sabe que estos casos de denuncia falsa son mínimos si los hombres ni lo cuentan, simplemente lo padecen? ¿quién restituirá lo perdido a este hombre? ¿vamos a ver en la cárcel a esa mujer?

Pero este dislate va a más y dice la noticia:
En su opinión, supone "jugar con la noticia de una posible denuncia falsa en el sentido de que la ley desprotege a los hombres, lo cual es también una interpretación inadecuada porque la ley integral no va contra los hombres, sino que actúa en los casos en que los hombres maltratan".

¿Jugar con la noticia? ¿y qué ha pasado durante todo este tiempo en el que los medios de comunicación han jugado con noticias de maltrato, violencia de género? ¿y los juegos ministeriales? Efectivamente, LA LEY DESPROTEGE A LOS HOMBRES Y LES SITÚA EN UN RANGO INFERIOR, YA NO SON IGUALES ANTE LA LEY... y eso es algo intolerable, que hay que denunciar sin tregua, y quien vote al partido político que lo apoya, es cómplice. ¿Dónde están los partidos políticos para exigir que estas situaciones no se repitan?¿asociaciones de jueces?¿plataformas de todos los colores?

6 comments:

Miss Perseidas en continuo desvarío said...

Algo así tenía que pasar, en el momento en que una ley contra la violencia doméstica, (como las guerras de custodia de niños) sólo contempla la violencia del hombre hacia la mujer... y ¿qué ha hecho esa mujer, sino maltratar? ¿cómo vamos a compensar a ese hombre?

Pues como esa 'HP' hay mil, que no sólo es una 'HP' sino que se burla de las verdaderas maltratadas.

José Javier said...

Desgraciadamente, las mujeres (algunas, pero demasiadas) se aprovechan de la ley en sus litigios de divorcio.

Conozco un caso parecido, a un hombre se le prohibió hacercarse a sus hijos durante mas de un año debido a denuncias de su ex-esposa que se demostraron posteriormente que eran falsas.

Y la mujer salió de rositas

José javier said...

evidentemente, quise decir "acercarse"

elquebusca said...

No hay nada peor que la mentira. Corrompe todo. Absolutamente de acuerdo con Miss Perseidas, hechos como estos perjudican tremendamente a las maltratadas de verdad.

Un saludo.

Dhavar said...

Y, claro, a nadie se le ocurre que, estadísticamente, hay más de una correlación entre el inexplicable aumento de las hostias a la parienta y la situación de jaque mate legal en la que se encuentran los hombres.Si un sujeto es colocado fuera de la ley por el propio sistema legal - y lo sabe -, tiene tres opciones:
-Olvidar (autolobotomía, nunca tuve un hijo, nunca tuve un hijo...)
-Deprimirse y hundirse.
-Ponerle unos zapatos de cemento a la interfecta.
Y seguirán aumentando más y más, y cuando se empiece a condenar con cinco años por decir piropos, habrá hombres que, cuando sospechen que puede haber divorcio a la vista, envenenen preventivamente a su partenaire o se la vendan a una red de trata de "blancas".
Qué ambientazo!

Clandestino said...

Cualquiera que os lea puede creer que en serio pensáis lo que escribís, creyendo que nadie sabe que este estado es un vulgar mercado negro, donde se trafican derechos por votos y veceversa, como fiel reflejo de la podredumbre de esta soñada Europa social, de los derechos y las libertades.

Habláis de la ley, como si la hubiera. Si no instrumentaliza a la justicia para garantizar el derecho, no puede ser ley. Pero aunque fueran ley, tampoco sirve de mucho ante la absoluta carencia de justicia que la aplique. Solo son leyes del lumpenproletariado, para dar carácter legal a sus crímenes.

Dejamos que el lumpen nos de un golpe de estado y nos ocupe nuestras instituciones, para lucrarse con nuestro poder y con lo que sobra, crear una red clientelar para consolidarse en la poltrona. Creyéndonos subnormales llaman a sus delitos, "políticas sociales y aumento de derechos". Como si el derecho fuera un pollino que crece dándole alfalfa.

Encima le pagamos, incurriendo en el grave delito de complicidad criminal con nuestros propios saqueadores. Pagamos a una montaña de omisos 'democráticos' y toda una gran parafernalia y montajes de 'estado criminal de derecho'. pagamos a unas FSE para que los persiga, pero que están a sus órdenes. Pagamos una administración de justicia para que apliquen sus leyes criminales contra derecho. Pagamos a un Jefe de Estado para que controle la democráticamente, la constitucionalidad de lo que debería ser el Ejecutivo, y las garantías del estado de derecho. A su vez es Jefe Supremo de las FF.AA, para garantizar la unidad nacional como única forma posible de garantizar igualdad ante la ley y por ende ante la justicia, pero que como los otros, también omite olímpicamente esos deberes constitucionales.

Luego nos quejamos a coro, en plan plañideras lloricas, como si tuvieramos algún derecho a quejarnos.

Nadie que no ponga los güitos para defenderlos, tiene derechos. Nadie que no tenga derechos, tiene derecho a quejarse. Los derechos hay que merecerlos. Y eso solo se consigue corriendo detrás y no delante, de los criminales que nos lo roban.

Que no nos queremos enterar. Que no tenemos gobierno. Que no tenemos estado. Que solo nos limitamos a pagar los diezmos que nos exigen, las veces que lo exigen y en las diferentes formas que lo exigen, sin más derecho que a obedecer y callar, o pagaremos más diezmos por injurias. Que nuestro estado está tomado por mafias criminales y nos estamos dejando. Mafias criminales que hacen un uso criminal del estado, de la ley y de todos nuestros recursos y derechos, tanto fundamentales como de los legítimamente adquiridos.

Que se nos quite de la cabeza. No van a soltar semejante chollo por mucho que se lo roguemos y supliquemos. Ni de pie, ni de rodillas. Ninguna alimaña suelta a sus presas voluntariamente. Nuestros quejidos de lloricas acojonados, solo les confirma su victoria y sus 'derechos' sobre nuestras vidas. Solo el dolor agudo e insoportable de nuestro daño, les hará abrir sus fauces y soltar bocados. Solo eso.

Solo eso.

¡Joder!

Ya está bien, cuarenta años suplicando piedad a asesinos y ladrones, que cada vez nos toman más el pan debajo del brazo. Al principio desde sus antros marginales de la clandestinidad. Ahora desde el estado, manoseando nuestras leyes y nuestros derechos, disfrutando de nuestros tributos, parapetados tras nuestras administraciones, nuestros poderes, nuestras FF.AA y FSE.

Metidos en nuestros hogares imponiendo cuanto y como tenemos que querer y educar o no educar a nuestros hijos. Invitando a nuestras esposas a que nos envenen o embarguen la sangre.

Y encima les regalamos nuestra sumisión homenajeándolos con nuestros balbuceos y ofreciendo nuestra serviz, a disposición para el humilladero.

Algunos hasta van a votarlos.