20 September 2009

La vergüenza de ser profesor.


Dicen que el movimiento se demuestra andando, y el presunto liberalismo, también. No por mucho fardar de haber leído a Hayek, o incluso, no por mucho leer a Hayek se es más liberal que nadie. Puede usted devorar tomos y tomos de los maestros del liberalismo y encerrar un dictador. Estoy convencida de que, en cuanto vea una oportunidad, saldrá a la luz. El amor por la libertad individual es algo con lo que se nace y que se le sale a uno por los poros (a unos más, a otros menos) incluso si está uno atrapado en el sistema laboral-urbanita actual.

Esperanza Aguirre es el ejemplo. Primero suelta la perla sobre la regulación de la prostitución. "Es lo que ellas demandan", le decía yo misma el viernes a un amigo. "Es que una vez estás en el sistema es muy fácil perder la perspectiva y justificar el estatismo". Tienes razón, Jesús. Las prostitutas probablemente quieren trabajar en paz, y tener acceso a las mismas prestaciones que los demás, pagando sus impuestos, desde luego. No se plantean si es más eficiente contratar privadamente esos servicios. Pero la administración pública no se va a a quedar allí y terminará planteando la acreditación de prostituta, con su sello del servicio de salud, sexenios y encuestas de evaluación... como nos exigen a los profesores. Y si no nos insertan un código de barras en la frente, es porque no saben. Nos tratan como animales, pero en vez de mostrar la dentadura, enseñamos un certificado.

Para terminar la semana, no se le ha ocurrido otra cosa mejor que otorgar a la autoridad del profesor de un carácter oficial, que lo que hace es denigrarlo. Se darán las clases desde un estrado, así el mal profesor, rebuznará desde lo alto, como muchos políticos, catedráticos y demás. Estarán "blindados contra agresiones físicas o verbales". ¿Cómo? ¿Antes no? ¿Hay ciudadanos más protegidos por la ley que otros? Porque hasta ahora, dudo mucho que el buen profesor de instituto, como Rafa de Barcelona, a quien saludo, aunque creo que no me lee, no pudiera denunciar las agresiones de los alumnos y de los padres. El problema, me parece a mí, tiene su origen en la soledad del profesor respecto a las autoridades del propio colegio. Si un chavalín de 2º de Bachillerato, con sus 17 añazos y su 1,80 de estatura agrede a Rafa, verbal o físicamente, y el director del colegio, el jefe de estudios, el coordinador de bachillerato y el resto del claustro le apoyan, y se expulsa al alumno para siempre del colegio, Rafa se ve respaldado. Otra cosa es si no pasa nada a pesar de sus protestas y le hacen creer que no valen las denuncias y que nadie le apoya. Rafa acaba desesperado, por supuesto. Cúmplase la ley como punto de partida.

Lo Esperanza es de cuarta. Resulta que si la administración pública le otorga a Rafa un estatus de autoridad "oficial" se acabaron los problemas. ¿Desde cuando al maestro, al de toda la vida, le ha hecho falta que nadie le conceda graciosamente autoridad? Se entiende mejor si distinguimos entre autoritas y potestas. La primera es la autoridad a la que yo me refiero, y la segunda es de la que habla la presidenta de la Comunidad de Madrid. Y esa diferencia en el criterio muestra vergonzosamente la idea que los políticos tienen del liderazgo, que creen que se ejerce porque tienes un título, o te han nombrado algo. La titulitis y la carguitis de toda la vida llevadas a sus extremos más dañinos.

El ejemplo a los alumnos de colegios e institutos es garrafal. Y no cuenta, doña Espe, con la ley de las consecuencias no queridas. Tal vez los estudiantes rechacen aún más esa autoridad, incluso si tienen que obedecer por la mayor coacción que prescribe la ley, y terminarán siguiendo al primer líder que venga, con el peligro que eso tiene, de forma que el maestro dejará de ser un guía y un ejemplo para siempre. Y no quiero ni mencionar qué pasará con los casos de pederastia en las aulas. A pesar de ser una minoría, esos profesores también tendrán la misma autoridad que un juez, y la posibilidad de que los niños sean amenazados para que no delaten al profesor será peor.

¿Qué tal una revisión del cumplimiento de las leyes que ya están vigentes, una mayor libertad educativa, y un mayor apoyo real al profesor, de manera que el buen profesor brille y el otro no? Las medidas liberticidas son liberticidas por más que uno proclame las verdades de Hayek por doquier. Y como dicen... el movimiento se demuestra andando.

27 comments:

Anonymous said...

"El amor por la libertad individual es algo con lo que se nace..."

Nunca lo hubiera pensado... :-o

Si esto es así, puede tener importantes e inesperadas concecuencias.

A. Sombrado.

Anonymous said...

Perdón, quería decir "conSecuencias"

Jubal said...

Muy cierto, Mary. En lugar de atender a las causas del problema (p.ej., una legislación que blinda al menor de las responsabilidades de sus actos, por muy graves que estos sean), lo que llevaría a la casta política a dirigir su dedo acusador hacia sí mismos, se dedican a poner parches que suenen como que solucionan el problema. "¿Que a los profesores les falta autoridad? Pues les damos el título de autoridad y solucionado." Ridículo. Además, como bien señalas, estos parches propagandísticos solo sirven para alimentar la cadena de efectos secundarios del mangoneo político. Mal. Y lo siento por Aguirre, que es de lo menos malo del desolador panorama político español. Aunque, bueno, tampoco es que eso tenga mucho mérito, la verdad...

Anonymous said...

"sexenios y encuestas de evaluación", lo que tenia que ser es que las encuestas de evaluación tuvieran tuvieran algo que ver con los quinquenios o sexenios. fdo. un estudiante que ahora es profesor.

samuel said...
This comment has been removed by the author.
samuel said...

Lo que hay que hacer es quitar autoridad al menor, que se les ha dado mucha.
Un abrazo

posodo said...

Totalmente de acuerdo.
Llevaba un tiempo preparando una anotación en mi diaria, y ahora sólo tendré que enlazarte ;-)
Y además, viniendo del sector afectado, enhorabuena por la claridad, y por tanto, rotundidad de lo expuesto.

Anonymous said...

Le oí a Esperanza que "autoridad" quiere decir que la palabra del profesor no está al mismo nivel que la del alumno, por ejemplo. La contrapartida es que aparece la figura de abuso de autoridad.

A los que habláis de los malos profesores y de la preponderancia que parece que se les va a dar, debería ser suficiente la contrapartida de la que hablo.

Y el problema de la legislación de Aguirre no es lo de la autoridad, es la de la ley que pretende parchear. Si un chaval de 17 añitos sacude a un profesor se va a casa. Si uno de 15 le sacude, se va a casa 3 días expedientado, haya o no denuncia, y a otra cosa.

Odos said...

La Espe es mucha Espe, por algo la aborrece tanto la progresía.

Ha abierto el debate atacando de raíz la pedagogía progre, ganándose al electorado y a tres cuartos del profesorado.

Los niños normales aceptarán encantados esa autoridad. Las consecuencias no deseadas serán exclusivamente las derivadas de las terminales que el PSOE tiene en enseñanza. Algo así como los liberados disfrazados de médico pero en profre y/o alumno. Nada más.

Anonymous said...

El autor de este blog debe ser NO docente, o peor aún, un docente de los de RANCIO ABOLENGO que jamás ha dado clase a ESO y en centros con inmigrantes y/o acneeS.
HACE FALTA SER AUTORIDAD PARA QUE NOS RESPETEN.
Saludos

Psychocandy said...

Voy a hacer el papel de reaccionario, que por otra parte me encanta.
El problema viene del colegueo. Los profesores se empeñaron en esa cercanía a sus alumnos y se han pasado. Descuidaron su vestuario y su apariencia para estar en la onda. Eliminaron las distancias sin pensar en las consecuencias. Porque los chavales son valientes y temerarios, no conocen el peligro y el dolor le importa poco. Los más violentos abusan de los de su edad y, si el payo que dice ser profesor se comporta como otro de los chavales, también se le da caña. Porque es patético verlos. Yo tengo un instituto enfrente de casa. No es en absoluto problemático. Los chicos y las chicas van impolutos salvo alguno que otro, pero nada de pintas barriobajeras imitando a los barriobajeros de NY- Eso y todo, ves a los profesores intentado imitar el estilo. En lugar de ir con una chaqueta (tampoco hace falta corbata), me va el menda con una camiseta y una cazadora. Sin comentarios.
Como la cosa lleva mucho tiempo, y el empeño en ser colegas se ha llevado demasiado lejos, esto es lo que tenemos. Yo recuerdo uno de esos vídeos grabados en móvil de un niñato dándole a un profesor. El tipo ni se movía, era increíble. Sin defender ni su integridad.
Que hacen una ley para resolver este merdé, pues a lo mejor sirve para algo... Si los padres no esperan al profesor en la puerta del instituto para ajustar cuentas. Vaya trabajito. Afortunadamente cobran una pasta y tienen más de tres meses de vacaciones. Una cosa por la otra.

flavio g said...

Que cosa extraña¡, creer que a uno se le va a respetar más por el "espaldarazo" de autoridad pública. Que mediaval¡¡¡¡

Clandestino said...

Una marea de gente se dirige a formar en una larga cola. Un señor se acerca al principio de la misma y ve que se van arrojando a un pozo. Le pregunta a uno que por qué se arrojan al fondo del pozo, y este responde que vienen de un mitin en el que el candidato ha afirmado que 'en el fondo no somos tan idiotas'.

Los ocupas nos toma por idiotas incluso en el fondo. ¿Por qué razón social, política o jurídica, SÍ se la va a prestar a un poder autoritario, el mismo amparo que se le niega a una autoridad profesional? ¿O es que un docente, no es en sí mismo una autoridad en su profesión, como lo son millones de ciudadanos en sus respectivos empleos?

Me gustaría que alguien me explique por qué el estado puede negar el DEBIDO amparo a una autoridad profesional docente y decide concedérsela a ese mismo profesional, por el mero hecho de ser investido con un poder autoritario, en las mismas circunstancias que cuando SOLO era autoridad profesional, y en qué medios físicos o jurídicos, va a consistir ese amparo que se le niega al docente y a la ciudadanía en general, mientras los omisos y los autoritario, acaparan todos los recursos y FSE, para protegerse así mismos y a sus familias, de los criminales que generan y que omiten perseguir y erradicar, permitiéndoles y obligándonos a compartir los espacios y derechos que legalmente deberían quedar reservados solo para la gente decente.

Para mí la vida de mi familia tiene más valor que la de cualquier ocupa custodiado del estado. Como ciudadano de pleno derecho, exijo para ellos y para mí, el mismo nivel de seguridad que para cualquer escoltado. Si legislan y gobiernan para generar delincuencia que se la lleven ellos a sus casas y que la compartan con sus familias, y que nuestras FSE nos garanticen la seguridad que pagamos y que nos distraen estos 'señores feudales'.

Clandestino said...

Psychocandy

Estoy de acuerdo en que el profesor debe predicar con el ejemplo. Los modos y el aspecto (la ética y la estética) aquí son fundamentales, no solo como apariencia de respetabilidad hacia sí mismo, sino para transmitirlo hacia los demás.

Empecemos por aclarar que todos los docentes son en sí mismos una autoridad, durante el desarrollo de su labor, sin que sea necesario que ningún politiquillo le regale nada. Le basta con que cumpla con sus deberes y haga llegar las debidas garantías de seguridad y justicia, al conjunto ciudadano incluidos los docentes. También tenemos que admitir la responsabilidad de algún profesor en alguno de estos conflictos. Un mal día lo tiene cualquiera. En este aspecto debe haber un margen razonable de flexibilidad por y para ambas partes.

No obstante el hecho de tratar de ser más informal limando asperezas, evitando rigidices y amenizando la relación profesor alumno, no legitima a nadie para cocear y hacer el bestia ni con el profesor, ni con sus compañeros, ni con nadie. Si el alumno no se tiene respeto por sí mismo, nunca lo tendrá por nadie, siendo un lastre para el resto de alumnos todo el curso. El profesor, como autoridad docente, no como autoridad estatal, sino profesional, es el que tiene que decidir las medidas y es el centro el que debe proporcionales los medios, el apoyo y el respeto a su autoridad PROFESIONAL, así como recabar o exigir el de la autoridad competente en materia de amparo y seguridad.

Lo que no podemos aceptar es que el mismo estado que obstruye o impide a los padres el derecho a educar a sus hijos, que los adoctrina y promueve el amparo de ese tipo de delitos, se invente estupideces contradictorias y tomaduras de pelo, con sus víctimas, contándose el personal docente entre sus primeros 'pinitos' delictivos, de sus inicios.

No olvidemos que el docente enseña, no educa. Cuando un padre le lleva una mala bestia para que briegue seis o siete horas diarias con él, día tras día. Tarde más o menos en algún momento la cosa acaba mal. El padre tiene el derecho a educar a sus hijos. El profesor le enseña según su capacidad de aprender. Los desajustes educativos los puede corregir el profesor mediante castigos razonables. Pero llegados a un punto el centro lo tiene que apoyar en su decisión de expulsarlo por días, semanas o definitivamente.

Tampoco olvidemos que constitucionalmente el estado no puede impedir a los padres educar a sus hijos, pero si los puede extorsionar en esa labor mediante leyes tan duras como encarcelarlos y emitir orden de alejamiento, por un 'pescozón' o determinados castigos. Esto permite al niño tener conciencia de su impunidad, hasta enajenarse o desligarse del nexo paterno. Se empiezan a dar casos de renuncias paternas sobre algunos jovencitos doce y treceañeros, cediendo la custodia a su gobierno autónomo. Y eso si que es un destrozo familiar impagable.

Mary White said...

Para empezar, los responsables del comportamiento de muestros jóvenes somos sus mayores. Ni tu, ni tu, ni yo... todos sus mayores, que somos pasivo-agresivos. Es decir, que aquí no pasa nada. Y así luce el pelo. Si un macarrilla de 17 años se encara con su profesor, es porque SABE que no pasa nada. Cualquier agresión a cualquier persona debe estar tan penada como para que el idiota de turno se lo piense dos veces. El profesor debe estar respaldado por padres, claustro, colegio... y justicia. Pero eso es diferente de lo que ha pasado. De lo que se trata es de que la administración pública tiene la potestad de decretar quién es autoridad pública al nivel del policía municipal, y el juez, y quién no. Eso critico. El profesor, efectivamente, ES una autoridad. Y el alumno debe respetarle como autoridad, y no agredirle, como no debe agredir a nadie. ¿Debe estar menos penado agredir a una señora mayor que cruza la calle, a una compañera, o al conductor del autobús que a un profesor? ¿Porque lo dice la ley? ¿O se trata de que el alumno respete al profesor? A ver si ahora el respeto se enseña a golpe de leyes. O de castigos. No... mi padre no nos ha puesto la mano encima pero te miraba y te fulminaba. Ese respeto es diferente del miedo a ser encarcelado o multado.
¿Por qué un alumno agresivo no puede perder el derecho a ser escolarizado? Por ejemplo.

Yo no estoy en contra de medidas que refuercen la figura del maestro... pero lo de la autoridad me toca las narices. Porque pasado mañana la administración pública decide que los presidentes de comunidad son autoridad pública y pueden vigilar a los vecinos y entramos en el paraíso de los estados policiales de la peor calaña. Prefiero buscar otra manera.

Clandestino said...

http://www.larazon.es/noticia/la-fiscalia-ve-preocupante-el-aumento-de-los-adolescentes-que-pegan-a-sus-padres

Pues nada, a darle estátus de autoridad policial a los padres, junto a una gorra azul y una porra de 'picha de toro', y que mantengan a los nenes en su estátus legal de intocables, incastigables y debidamente protegidos del mal trato sicológico que le produce la corrección de los padres y de los profes.

En un año tendremos que pedir ayuda a la OTAN, para que nos rescate del estado y sus colecciones de autoridades autoritarias en guerra campal con las turbas juveniles.

Resultado de tanto estúpido mandando y tan poco sensato trabajando.

Psychocandy said...

Vamos a ponernos en otro punto. La apariencia es lo primero. Si acudes a un banco y el cajero te va con "pintas", piensas, aquí algo no va bien. Si vas a un restaurante y el camarero lleva unos lamparones de los que iluminan y de repente sale el cocinero con rastas y con vaqueros mugrientos, piensas, aquí no como ni atado. Los profesores se han puesto a la altura de los alumnos. Y estos se les han subido a la chepa. Lo primero es que hay que tener aspecto de. Incluso para dar el pego. Luego viene el tema que enrollado que soy que para ciertos alumnos no está mal, pero para los espabilados es una bicoca.
Hace unos cuantos años, me matriculé en clases nocturnas FP por estar entretenido y porque era gratis, a mis años. Teniamos un profe que no era malo, más bien todo lo contrario. Con el rollo del colegueo, aunque alguno casi tenía su edad, nos fuimos un día de copas con él. Cuando estaba más entusiasmado, nos propuso ir de putas. E incluso nos relató que hacía poco había estado y le había costado 13.000 pts ¡que le tocaran los huevos! (textual). Te aseguro, que se nos cayó del pedestal e hizo catacroc.
Ya sabes, el maestro que bromea con los alumnos, que si yo también fumo porros, que si me pegué un pasote... no acaba de ser considerado ni como colega ni como profesor. Se queda en tierra de nadie. Encima sus lecciones éticas son humo. Y como humo, se las lleva el viento.

Carlos Suchowolski said...

La coacción, Mary, es inevitable. A veces se ejerce mediante la violencia, a veces psicológicamente... Hay padres que fulminan con la mirada, a la manera de dioses olímpicos (o talmúdicos; con los que se establece un "pacto" o una "alianza" -la del Arca-), hay coacción cuando se "sufre" por la "desepción" que "produce" el hijo con sus acciones, y hay coacción cuando se "reta" al hijo "por inútil" o "por un fallo", e incluso hay coacción cuando se trasmite "lo que se espera de él" (coacción esta que ha provocado suicidios infantiles o juveniles y que en Japón, por ejemplo, hace estragos...).
En fin, lo cierto es que los que pueden ejercer la coacción la ejercen, y que para que no lo hagan... habría que ejercerla sobre los que hoy lo hacen. Además (dicho sea de paso), je... los que pasen a ejercerla... da por seguro que se "excederán".
"Nuestro" perspicaz Bruno Leoni lo vio y lo reflejó al final de uno de sus capítulos (no lo tengo a mano, y ya lo he citado alguna vez, pero si te sirve para buscarlo es donde habla de una monja que lo amonesta por "irrespetuoso").
Un saludo afectuoso como siempre.

PD: Ah, y Hayek no es garantía. Él tampoco se reprime al respecto (si lo lees todo y bien).

Al Neri said...

La autoritas es algo que llevan las personas dentro, con lo que se nace. De poco sirve un uniforme o una ley que te dé autoridad si tú no la sabes o no puedes ejercerla.
¿Van a saberse imponer mejor en clase los profes apocados tras la aprobación de esta Ley?. ¿Van a permitir ahora a los profesores castigar contundentemente a los irrespetuosos y gamberros? ¡No! ¿Entonces qué?

Anonymous said...

- "El amor por la libertad individual es algo con lo que se nace..."

- "La autoritas es algo que llevan las personas dentro, con lo que se nace..."


Es increible. ¡Otro atributo con el que se nace! :-o
Desde luego, he de reconocer que este post y sus comentarios constituyen una auténtica fuente de sabiduría.

+ A. Sombrado

PD. Perdonen que mis comentarios se alejen del asunto central del artículo pero es que esto es algo... Fabuloso!!! :-o :-o

Anonymous said...

Hala, Mary, si el liberalismo se demuestra andando, deja de vivir de los impuestos que los demás pagamos y camina por la empresa privada o por donde sea. No sirviendo a y viviendo de Leviatán.

Mary White said...

Anónimo, deberías informarte mejor. Trabajo en una empresa privada.

Anonymous said...

Ah, mis disculpas pues, desde luego estaba muy confundido. Ya me parecía a mi muy gordo.

Un saludo.

bastiat said...

Anonymous..... ¿y qué problema hay en vivir del erario público? ¿Es que es culpable de algo el liberal que ha aprobado una oposición que ni ha montado el ni justifica día a día quienes quieren un estado grande?

Una cosa es que seamos liberales y otra muy distinta es que seamos tontos. Es más, si se esforzara Ud. un poquito se dará cuenta que no hay mas liberal que aprovechar las oportunidades, sobre todo, en beneficio propio. Y no hay mayor beneficio de trabajar en la administración pública, poco trabajo, bastante sueldo y, sobre todo, seguridad en el empleo.

El problema de la autoridad, por seguir un poco con el tema, radica en dar derechos a unos a costa de los demás. Si el niño no tuviera el derecho a ser educado y el Estado no se impusiera el hacerlo obligatorio pagándoselo él, el niño valoraría lo que dieran, y sus padres, y así se cuidaría muy mucho de faltarle e respeto a quien está por encima de el.

Anonymous said...

Sr. bastiat, su argumentación es francamente pobre. El liberal no tiene culpa de que existan oposiciones, de presentarse a ellas evidentemente sí.

¿De dónde saca vd. que el liberal se distingue por aprovechar las oportunidades? Eso puede decirse mejor de los delincuentes. Si el estado es una organización ladrona, ¿cómo debemos llamar al que trabaja para ella? Creo yo que, como mínimo, colaborador necesario.

Pero bueno, no seguiré con la discusión, que se sale del todo de la entrada de este blog y bastante ya he metido la pata planteando así el tema.

Un saludo.

Anonymous said...

Gracias Mary.
Totalmente de acuerdo con tus argumentos.
Voy a incidir en uno de ellos: con una propuesta como la de Espe corremos el riesgo de que algunos siempre terminemos pagando el pato y que seamos segundones en esto del respeto debido, recibiendo "palos" hasta del conserje de nuestro propio edificio.
En lo que se refiere a la educación, particularmente la básica, el cole de toda la vida, el asunto tiene aristas que lo politicamente correcto soslaya involuntariamente o pule con su habitual falta de responsabilidad.
Los maestros no son unos benditos.
Muchos de ellos son hijos de la LOGSE, son la relogse, y han olvidado o no han aprendido a comportarse con quienes les pagamos el sueldo.
El primero en inculcar respeto a los profesosores en mis hijos soy yo ... pero necesito, tengo que percibir, que los maestros lo merecen por mucho más que estar dando clase con 20ypocos años, casi nada de cultura, apenas conocimientos y una falta de empatía atronadora. Más claro: no puede ser que los maestros y maestras de nuestros hijos se comporten como niñatos ... menos aún que encima les pongan por encima de quienes les pagamos el sueldo.
En fin. Confieso que lo que me mata es pensar que alguien, mucho menos preparado que yo en casi todo, le tenga que enseñar nada a mis hijos ... pero ese es otro tema.

Gracias.
O.

JFT said...

La cuestión la enfocare por otro lado. Supongamos que la MIT pública cursos abiertos. Están los contenidos y guías de los mejores profesores.
La gente elige el matricularse en la MIT pagando un pastón.
No son los profesores y sus grandes meritos.
Es la capacidad para competir y trbajar con compañeros igual de motivados y el ser sometido a una presión para alcanzar, en esa competitividad, un puesto que justifique, en cada circustancia personal, el pastón pagado.
Mi conclusión es clara. La autoridad del profesorado tiene que provenir de la competitividad y la motivación de los alumnos. Si esos alumnos se la jugaran, se fiarían menos en el profesor y más en el sistema de valoración académica.
La potestas y la autoritas proviene de que compense. Es el claustro y la institución la que elige a los mejores y más aptos, sea por medio de contrato o por duras oposiciones. Estás últimas si se mantiene el nivel por medio del cumplimiento de un curriculum exigente, bastaría.
Dejarnos en manos de profesores que valgan lo que valgan son autoridad, es lamentable. Eso lo viví en mi colegio privado. No importaba la valía sino la adecuación a las directrices del grupo que sostenía el colegio. Valiera lo que valiera el profesor nos lo comíamos con patatas. Esa potestas carece de autoritas. Pero hay que buscar la autoridad en el sistema objetivo de sana competencia y arbitrar que ese sistema pase por que esas reglas exija a un profesor miserable un trabajo excelente.