26 July 2009

Los errores liberales


Este año solamente pude ir un día a la Universidad de Verano del Instituto Juan de Mariana. Conocí personalmente a Juan Carlos Cachanosky, al que conocí intelectualmente a través de sus artículos sobre la Escuela Austríaca y la economía matemática cuando preparaba mi tesis doctoral. Pero me perdí las sesiones del jueves y el viernes por culpa de una alergia en los ojos (creo que es al sol, y eso en julio en Madrid es terrible) que me tiene trabajando a medio gas.

Afortunadamente, hay grabación y ya está disponible en Blip.TV la intervención de Carlos Rodríguez Braun, que explica cinco errores (de los muchos más) que los liberales de todos los pelajes hemos cometido respecto a la crisis. Lo que más me gusta son dos mensajes: nos falta humildad para reconocer que cometemos errores; y además, creemos que, porque nuestras teorías sean sólidas son evidentes, por lo que somos unos inútiles comunicando, explicando y, sobre todo, convenciendo. También habla del peligroso acercamiento a los políticos y a los empresarios, teniendo en cuenta que ambos son muy liberales cuando las cosas van bien, pero les importa un pimiento el respeto a la libertad individual y claman por intervenciones estatales cuando las cosas van mal. Y es cuando las cosas van mal cuando más hay que defender al individuo, porque es el individuo el paganini de todas las crisis.

Pero el profesor Rodríguez Braun lo explica mucho mejor y en solamente 25 minutos. Es de los que piensa que hablar más de media hora es una ordinariez y una falta de respeto al auditorio.

3 comments:

De entre los Muertos said...

La incapacidad de incomunicar lo no evidente, es la lacra esencial de las ideas liberales. Por ejemplo: muchísimas personas de pensamiento que llamaríamos socialdemócrata se califican de liberales en facebook, o de "very liberal", como diciendo que son tremendamente avanzados porque, en realidad, sospecho, se refieren a su liberalidad moral, no con el comercio. En definitiva, que es estupendo desnudarse en la playa, amar a quien quieras y mirar por el planeta, pero no ser libre para contratar y comerciar. ¿Nadie es capaz de explicar que, al igual que las buenas intenciones izquierdistas" el liberal está también o, más que también, por la justicia, porque no haya hambre y por la dignidad de los individuos? Este parece el discurso de Fidel Castro, pero sabemos que, de modo contrario a sus intenciones, no da justicia, los mata de hambre y ha convertido a sus compatriatas en seres que han perdido la dignidad. Pero se cree y se asume ( y se disculpa) que el pelea por la justicia y la dignidad.

POLIDORI said...

Es muy difícil, casi imposible, encontrar a alguien en el espectro liberal que esté dispuesto a dar la batalla de la propaganda.

Es estos últimos años se está avanzando mucho en torno a FJL y LD, de hecho es el "único" motor que funciona. Pero no es suficiente, queda muchísimo por hacer y no se las voluntades que hay.



John W.

Clandestino said...

Seguimos viendo el liberalismo desde fuera. Seguimos pretendiendo reparar sus heridas rascando sobre las máculas superficiales.

Carlos dice unas cuantas verdades, pero bastante obvias. También comete errores cuando critica los errores del liberalismo, al eludir su propia naturaleza. Millones de oradores se manifiestan públicamente en clave liberal, pero como ya hemos criticado alguna vez en este blog, nadie define liberalismo.

Afirma Carlos que "la libertad es buena y que hay que defenderla, aunque los resultados económicos no sean buenos". La segunda mitad de la frase se carga totalmente mi concepto liberal. Finalmente se contradice afirmando que "la libertad no es sentimiento sino un tema técnico". ¿?

El gran error es fundamentar el liberalismo en una forma determinada de mercado. Esto degrada las virtudes liberales y la pinta la usura en el cartel liberal que nutre la demagogia de sus detractores. La libertad individual es legitima e inalienable, cuando es ganada y merecida en la independencia que se procura el individuo
autosuficiencia. Esa es el origen del liberalismo. sobre ese origen debe girar todos sus rxigencias políticas y reivindiciones sociales.

Hay que dejar claro, patente y evidente que el liberalismo no se puede prestar a la manipulación política ideológica, por ser una forma de entender y hacer la vida, real y efectiva, desde el esfuerzo dirigido a la evolución que construye un mundo solo apto para personas, y resultando un repelente mortal para todo vividor, progresista de esfuerzos ajenos.

Hay que sacar el liberalismo del mercado político que se nutre de él. Hay que dejar de trabajar para la gran carcoma de vividores. Hay que dejar claro que los demagogo-ideológos son la cáscara, y el liberalismo el fruto que estos devoran con la exquisitez y modales de los cerdos, antes de ser abierto y conocidos sus volores y méritos.