15 November 2008

Sofismas del siglo XXI: ¿El futuro de tus hijos está en tus manos?

Eso es lo que afirma el anuncio de una academia para aprender inglés. El argumento es el más seguro: consigue que los padres se sientan culpables. Si el futuro de sus hijos está en sus manos ¿qué no sería usted capaz de hacer para asegurarles el menor dolor, el mayor éxito, la mejor vida? Así que ¿va a negarles que dominen el inglés? Nadie en su sano juicio lo haría.

Sin embargo, la falacia es de tamaño descomunal. Señores padres, tranquilos, EL FUTURO DE SUS HIJOS NO ESTÁ EN SUS MANOS. Ni las decisiones de las que depende el futuro de sus hijos. Usted puede enseñarles a asumir responsabilidades, a agarrarse a unos principios, a tomar decisiones en un entorno de incertidumbre, y sobre todo puede darles todo el cariño del que sea capaz incondicionalmente, y no olvide asegurarse de que los hijos lo perciben... pero no puede decidir por ellos. Puede pagarles cientos de academias donde aprenderán habilidades que luego utilizarán o decidirán no utilizar jamás.

Pero yendo aún más allá...¿mi futuro está en mis manos? Relativamente. Está en mis manos mantener una actitud para saber afrontar hechos que van a sobrevenirme sin mi consentimiento, sin haberlos elegido muchas veces. De acuerdo, los actos de cada cual generan sus consecuencias. Pero uno no elige a sus padres, ni las enfermedades, ni las desgracias, ni las pérdidas de familiares y amigos. Así que yo no afirmaría que uno controla su futuro. Nadie tiene el futuro en sus manos, ni el de los hijos, ni el de uno, ni el de nadie: la vida es impredecible, y de ahí que las ciencias del hombre también lo sean.

Dicen que la felicidad es una actitud, y que la sabiduría también. En ese sentido, puede usted practicar (como un deportista en competición) para desarrollar las virtudes y habilidades que le ayuden amantener esas actitudes: el esfuerzo, la templanza, el pensamiento alternativo, la ilusión, la perseverancia, la coherencia... Y ese será el mejor aprendizaje para que sus hijos elijan lo mejor para ellos mismos: el ejemplo vital.

A partir de la falacia según la cual el futuro puede estar en manos de "alguien" se desarrolla exitosamente la doctrina planificadora de la socialdemocracia, cuyos líderes están ahora mismo en Washington decidiendo el futuro del nuevo sistema económico mercantilista (no, no se dejen engañar, NO ES CAPITALISMO). Porque... el futuro está en sus manos.

Este post se lo dedico a Luisfi, de la Universidad Francisco Marroquín, quien nos trató con tanta hospitalidad y que me hizo la primera entrevista de mi vida, y para ello, eligió el tema de mi artículo del IJM "Sofismas del siglo XXI". Esa elección me hizo reflexionar y reconsiderar muchas cosas. El blog de Luisfi, Carpe Diem, es de los más leídos en Guatemala, ¡y con razón!
Se lo recomiendo.


8 comments:

Maestro said...

Hombre, el futuro de los hijos está en parte en manos de los padres, pero igualmente está en manos del contexto en que se desenvuelven los hijos y nosotros mismos (que también es relativamente modificable por parte de los padres, por ejemplo, llevando a los hijos a un colegio mejor).

Quizá sea como dices, que es la base de la planificación o ingeniería social, pero eso no significa que no se deba influir con todas las posibilidades al alcance de cada cual en el futuro de los hijos; lo que evidencia es que los (esos) adultos son unos necios manipulables, que no han madurado y prefieren que se lo den pensado a apagar la tele y ponerse a leer.

La planificación de la sociedad siempre ha sido apoyada por las clases más bajas, que han materializado su odio al triunfador por la causa que sea, en un visceral apoyo al gobierno que más convincentemente les haya hecho creer que les va a ayudar a dar la vuelta a la tortilla, ponerles a ellos en la cúspide socioeconómica y a los malos malísimos triunfadores a sus pies. Pura envidia. Los pobres incautos no saben que le mejor manera de conseguir estar arriba, como bien dices en el artículo del Juan de Mariana, es currárselo. Y ahí, ayudando a que se lo curren es donde los padres asumimos o dimitimos de nuestra responsabilidad (capacidad de responder a los compromisos asumidos) de padres.

El pobre progre pensará que es mejor que sus hijos sean "multiculturales" y "emocionalmente inteligentes", despreciando el rendimiento académico "feroz y competitivo que impone el capitalismo salvaje". Luego, los hijos se hacen mayores de edad, salen a la calle y el círculo se cierra, ya tienen más votos los planificadores sociales.

¡Cheque escolar, ya!

Mary White said...

Yo no creo que sea cuestión de capas más bajas o más altas, conozco muchos niños bien amaestrados para vivir del cuento y gente de clase "baja", gente sencilla que educa a sus hijos en el esfuerzo.

Claro que la educación influye,pero no determina. Probablemente influye más el entorno. Pero lo que trato de poner encima de la mesa es que no hay receta infalible, que no hay bola de cristal, aunque NECESITEMOS hacer como si todo fuera a ser como parece que va a ser... mañana pude ser que no esté aquí... pero para sobrevivir es mejor que ponga el despertador para levantarme a tiempo. Sin embargo, más vale no olvidar que la vida es incierta y el futuro no se puede planificar. Y sobre todo, que no lo olviden quienes juegan con el dinero ajeno y venden su alma al diablo (francés) para figurar...

Maestro said...

No, no; no me refiero a eso que dices de las capas. En eso estoy totalmente de acuerdo contigo. Yo hablo de la generalidad, no de los honrosísimos casos particulares. Y no me refiero tampoco a mí, que soy más pobre que las ratas, porque entonces estaría haciendo un juicio absolutamente subjetivo, me refiero a los sans culottes, a los bolcheviques, a los Castro y Cía, a los Felipe González y CIA, a los frustrados inmaduros e inseguros como el bobo solemne. Esos que quieren igualarlo todo por debajo para no sentirse tan mal, y si pueden, mandar ellos, por supuesto.

Mira, perdona que te dé la matraca con el librito (además Kaku es un tanto progre) Hiperespacio, pero la cuestión no es que no se pueda conocer la teoría de cuerdas, o el manual perfecto, sino que aún no se ha conocido el modo óptimo de hacerlo porque no hay medios. Para las cuerdas será necesario desarrollar unas nuevas matemáticas, para el manual de instrucciones del cerebro, la neurociencia y sus aplicaciones.

Mis padres, por ejemplo, se ocuparon de que no me faltase de nada esencial, que fuera al cole del barrio y que hiciera lo que quisiera con mi vida. Yo, en cambio, me ocupo de que no les falte a los míos educación, criterio, sentido crítico, orientación, la mejor de las formaciones para asegurarles un futuro mejor que el que yo he vivido. Cuando no sé, me informo, pero trato de dejar al "azar" el menor número de cosas posibles, entre ellas, especialmente, lo que tú señalas: el entorno.

Las "Cuatro reglas" son esenciales, reforzar positiva y negativamente lo que es adaptativo y castigar positiva y negativamente lo que es recesivo. El resultado en mi caso es obvio: lo tienen mucho más fácil de lo que yo lo tuve, no cometerán los errores que yo cometí por falta de orientación y de "manipulación del contexto" por parte de mis padres. Y no les culpo, porque su contexto fue el que fue y su educación otro tanto, pero yo no voy a abdicar de mis responsabilidades, que para eso he tomado esas decisiones.

César. said...

Recomiendo la lectura de: El mito de la educación, o "el porqué los padres pueden influir muy poco en sus hijos", de: Judith Rich Harris.

Todo un locuaz contrapunto a la ortodoxa concepción pedagógica.


un saludo y gracias.

Nacho Serra said...

Sin entrar en muchas disquisiciones teóricas, de la poca experiencia que todavía tengo (3 enanos de 7, 5 y 2) como padre y la mayor que tengo como hijo, creo que el entorno y la educación paterna componen una suerte de campana de Gauss con bordes permeables, de los que se puede salir y volver a entrar, o quedarse fuera, bien sea por propia iniciativa (el ser humano es un mar profundo de ilimitada voluntad) o por accidentes externos.

Lo más que podemos hacer como padres es ayudar a comprender esos límites a los hijos.

Pero ay de nosotros si pretendemos ser dueños de sus vidas....

Mery Jane said...

La verdad es que decís todos verdades como puños, yo cada día veo a niños y niñas cuyos padres les dejan creer que son adultos.

La anécdota más reciente es el de un guaje de 15 años acompañado por su madre que acudió a mi consulta porque se había cortado en un dedo...me sentó falta que el nene en cuestión mandase a su madre callar, se puso malísimo porque no quería ni oir hablar de coserle...puff!la madre dijo algo así como "eres mayor para salir y no para esto"...Ese hecho me hizo recordar que mis padres nunca nos han dejado hablarles así, si recibimos bofetones es porque los merecimos por travesuras y niñadas.Y los hijos aprendimos muy bien de esas bofetadas infantiles que nada tienen que ver con el maltrato.

Yo creo que algunos padres de hoy están algo desorientados (palabra que mucho le gusta a mi amigo Maestro por cierto) y no saben que es mejor hacer algo a quedarse quietos, silenciosos e impasibles mientras sus hijos les engañan.Pero lo peor no es eso, es que los padres, aunque les digas que beben y fuman por ejemplo, ni siquiera dan el beneficio de la duda y muchas veces no se lo creen porque no quieren verlo.

A mí me da mucha pena ver a guajes por ahí de 13 ó 15 años tiraos,vomitando, con una borrachera de la leche, así sin más.¿Y quién les inculca eso?¿De quién es la culpa? Pos yo creo que de todos, porque los primeros que lo permiten son esos padres, pero también esta sociedad, que sólo ve lo superficial, muchas veces se va a lo fácil, no a lo importante, y yo creo que ése es el gran error.

Yo hablo desde la perspectiva de hija, pero también desde el punto de vista sanitario, que es al que pertenezco, porque muchos de los problemas que vemos diariamente tienen que ver precisamente con la falta de valores existente hoy día.
Y no te creas Mary White, creaslo o no, afecta a todas las capas sociales, los pobres por falta de recursos y los ricos porque valoran más el aparentar, el tener a los hijos en coles caros, el presumir,...en definitiva...que no se preocupan por lo realmente importante...
Tampoco meto a todos en el mismo saco, hay de todo en todos los sitios pero eso que parece que nadie dice, lo dice una enfermera de a pie, normalita, que hace su trabajo independientemente de las clases políticas que gobiernen.

Bueno, no voy a enrollarme más, que menuda la que he soltado.

Sólo decir que mi post de hoy va sobre la anorexia nerviosa, por si a algún padre de los que aquí escribe le interesa.

Mary White said...

No sé si los bofetones son lo mejor, Mery. Tampoco creo que haya que encarcelar al que se le escape la mano.

Maestro, creo que estamos de acuerdo en lo básico, pero la ciencia lo que dice es que el entorno es mucho más importante que lo que hacemos los padres, para nuestra sorpresa. El ser humano es tan soberbio que cree que en sus manos está todo... y resulta que no... que se controla menos de lo que creemos. Pero claro... con el "subidón" que tenemos encima, ¿cómo asumir la incertidumbre sin dioses, sin fé, sin nada más que una razón inflada de soberbia? Pues nada, es mejor seguir desarrollando teorías pedagógicas de todo a 100 y no escuchar a los científicos.
Nacho, eso es a lo que yo me refería.
César, muchas gracias por la referencia!

Maestro said...

¿A qué ciencia te refieres, Mary White? ¿No será ese totum revolutum llamado "psicología"? ¿Te acuerdas de My Fair Lady? O más cercano ¿sabías que Lewis Hamilton tiene un superpreparador "psicológico"? (lo de "superpreparador" lo digo con conocimiento de causa y por comparación con los demás) ¿Estás al tanto de la plasticidad neural?

"Todo hombre puede ser, si lo desea, escultor de su propio cerebro." Santiago Ramón y Cajal.